Le aprieta el traje de presidente
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Vicente Boluda visita AS como presidente y deja sobre la mesa mensajes cruzados. Por una parte sigue esgrimiendo su conocido optimismo crónico sobre los resultados próximos del Madrid; de otro lado, transmite una evidente amargura provocada por la colisión de intereses que estallan sobre su cabeza y que parece incapaz de manejar, ahogado en el desencanto. Boluda cuenta los días para ceder el sillón al próximo presidente, sin que esto signifique que se desentiende del gobierno del Madrid. No es eso. Es por una especie de hastío que le provoca el fuego cruzado de una subterránea confrontación preelectoral. El primer mandatario madridista es feliz viendo ganar al Madrid, aunque diríamos que no le compensa ser la cabeza visible del club.
Nos avanza la fecha electoral y creo que se le hace larga la espera. A Boluda le aprieta el traje de presidente, a pesar de que en su corto mandato no ha estado tapado bajo la mesa, sino más bien en papel de protagonista. Pero en AS nos da una versión nueva, inesperada, de lo que le corre por las venas. De lo único que se siente orgulloso es de la racha de diez victorias y sigue creyendo en la victoria en Anfield a pies juntillas, con la tenacidad del buen aficionado. Pero la polvareda electoralista le huele mal, tanto que por su confesión parece que mañana mismo arrojaría la toalla. Pero no lo hará porque tiene un compromiso adquirido con el club y lo llevará hasta el 5 de julio, su fecha límite. Y mientras, ganar al Atlético y al Liverpool será su bálsamo.



