Jornada de reflexión en el Espanyol

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El primer remate a puerta de Guti en los últimos 70 días sirvió al Espanyol para volver a su triste realidad cotidiana. La de luchar y tropezar, la de tejer y deshacer, como Penélope esperando a Ulises, o sea, la permanencia. Atrás (y lejos) quedó repentinamente el halo milagroso logrado ante el Barça siete días antes. Porque los pericos, que fueron de más a menos tanto en fuerza como en planteamiento estrictamente táctico, se mimetizaron con el entorno, el del país. El derbi fue como un crédito concedido por el Estado, que se agotó rápido en tiempos de crisis. Una bonanza efímera para un conjunto que hoy se colocará de nuevo colista si gana el Numancia. Fue, al fin, una jornada de reflexión como la de los comicios que hoy coparán todos los noticiarios.
La única buena nueva de anoche consistió en ratificar el liderazgo de De la Peña, en su segundo partido como titular. O que Tamudo sigue con olfato de gol; aunque no lo encontró, estuvo cerca. Lo de estos dos atacantes es El curioso caso de Benjamin Button. En la película, Brad Pitt nace anciano y va rejuveneciendo hasta convertirse en un bebé. En este filme futbolero, Iván y Tamudo se reencuentran con el arduo reto de la salvación cinco años después de lograrla in extremis con Luis Fernández. Aunque para algunos pericos, tras el desánimo general producido por el gol de Raúl (siempre él), el largometraje se asemeja más a Atrapado en el tiempo: viven siempre en el alambre, en el día de la marmota. A ver si, como en Hollywood, esta vez también hay happy end.



