Yo digo Guillem Balagué

El Liverpool vivió un día de locos...

Guillem Balagué
Redacción de AS
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Ayer fue un día de locos. Los rumores sobre el futuro de Benítez tuvieron a todo el mundo entretenido: ¿por qué ahora? Se intercambiaron mensajes de texto entre jugadores, entre periodistas, se inventaron todo tipo de historias que involucraban a padres de futbolistas y a apuestas exageradas, y a media tarde la pregunta no era: "¿Cómo crees que va a ir el partido?", si no: "¿Has oído los rumores? Se va Benítez, ¿no?". Al parecer, el entrenador español iba a ser cesado anoche y cualquier movimiento o silencio fue sospechoso. Se produjo una histeria colectiva. El club decidió no parar el engorde de la bola hasta las siete de la tarde, cuando el daño ya se había hecho: se hablaba más del contrato del entrenador que del partido, algo que sólo puede perjudicar a Benítez. Ayer su agente se reunió con los representantes de los dueños del club, pero que a nadie le extrañe si Benítez se marcha: se siente solo y me da que ya no se fía de lo que se negocia ni quién negocia.

Ala vez, se tenía que decidir la presencia o no de Gerrard. Tras el entrenamiento del martes parecía que estaba listo, pero ayer por la mañana le comentó a su entrenador que no se encontraba a gusto y las palabras dubitativas de su jugador le convencieron de que no era necesario arriesgar. La alternativa estaba decidida y la preocupación quedó atenuada porque el Liverpool siempre entendió que el de ayer era un encuentro de desgaste. Y si caía un tanto, pues mejor. Por cierto, el partido confirmó que la Liga española ha perdido competitividad. El mejor Madrid, que llevaba diez tantos en apenas dos partidos, se quedó corto ante un Liverpool cuando le tocó atacar.

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