El anfitrión agasajó al visitante
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Es difícil que el Madrid pueda jugar un partido más cómodo, ante un conjunto que fue una caricatura. Los rojiblancos parecen asustarse con los grandes. Les pasó en el Camp Nou y repitieron ayer ante un rival que no tuvo que esforzarse en exceso. Bastaron los buenos oficios de un equipo aguerrido, sin fisuras, de los que controlan todos los metros cuadrados del césped y, por si fuera poco, apareció Raúl para poner el encuentro como más le convenía al estilo de Juande: con el marcador a favor. Luego, sólo le faltó hacer encaje de bolillos ante un Sporting a la deriva que causó una pobre impresión.
Si en El Molinón nació el "Así, así, así gana el Madrid", ayer bien podía haberse ingeniado un "Así, así, así deja el Sporting ganar al Madrid". Porque la oposición de los rojiblancos fue escasa. Un detalle es que al Madrid sólo se le señalaron dos faltas en contra durante el primer tiempo. El Sporting de ayer fue un anfitrión cortés, que agasajó al visitante con todos los honores. El conjunto de Preciado permitió que la Liga se comprimiera un poco en la cabeza y se complicara por abajo. Con lo bonito que hubiera sido homenajear a Tati Valdés con un buen partido. No se hizo mucho por ello.




