El partido con el que soñábamos

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Por la pasarela mágica del Bernabéu he visto desfilar desde niño al Bayern Múnich (el particular hombre del saco de mi generación), al Ajax (una noche les aplaudimos en pie tras su exhibición), al Milán imperial de Sacchi, al Celtic de Glasgow, a la Juve de Platini y a la de Capello, al Inter de Zenga, Brady y Altobelli, al Manchester arrogante de Ferguson, el Anderlecht de Scifo, al Hamburgo de Keegan, al Colonia de Littbarski, al Arsenal de Henry, al Barça de Rivaldo, al Lyon de Juninho, al Nápoles de Maradona y Careca... Lo mejor de Europa pasó por un estadio que es el gran referente del fútbol escrito con mayúsculas. Han pasado todos por el santuario de La Castellana menos... ¡el Liverpool!
Desde niño nos hemos preguntado cómo sería una eliminatoria con los dueños del mejor himno de la historia de este deporte. Cada vez que escucho el You'll never walk alone he roto a llorar de emoción. Y como un servidor hay miles y miles de madridistas que no quieren perderse por nada del mundo este doble duelo con los inquilinos de esa leyenda con gradas llamada Anfield. El Liverpool nos amargó la pubertad en la final de París (1-0, 1981). Pero ha merecido la pena esperar tantos años. Liverpool, aquí te esperamos...



