Contraste entre crisis y aspiraciones

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En el Almería ha sucedido algo muy similar a lo que le pasó al Sevilla. José María del Nido decidió subir los abonos porque entendió que esta era la única manera de sostener un equipo con aspiraciones de pelear por la Liga. Un razonamiento lógico que tropezó con una cruda realidad: Si un abono cuesta, pongamos que 500 euros y en una familia hay cuatro miembros (el padre, la madre y dos hijos), entenderán que no hay quien sostenga ese gasto. Ahora háganse esta pregunta. ¿Cuánto sacrificaría usted de su pecunio personal para poder contribuir a construir un Almería en Primera y con aspiraciones? La respuesta de la afición mediterránea fue desoladora. El estadio no se llenó y la gente estaba cada vez más crispada, descontenta y hasta 'pasota'.
Poner las entradas a 10 euros puede que incentive al sector más apretado en el aspecto económico para ir al campo. Pero también va a cabrear a los que se dejaron la pasta en su carnet anual. ¿Cuál es la solución? El fútbol se ha puesto por las nubes y nos tienen tan machacados con el rollo 'en abierto' que ya casi nadie hace el sacrificio de cogerse el bocata y, carretera y manta para el Mediterráneo. ¿Tiene masa social este Almería para luchar muchos años contra un Real Madrid, un Barcelona o un Betis sin riesgo de hipotecarse? La respuesta la tenemos en el Sánchez Pizjuán. Cuando los sevillistas rebajaron los precios, bajaron el listón de sus aspiraciones ligueras. Alfonso García deberá agudizar el ingenio. Las entradas a 10 euros no son una solución.



