Del postre... al segundo plato
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El Mallorca lo hace casi todo al revés esta temporada; tanto es así que por circunstancias ha pretendido comerse un postre antes que el segundo plato. Las semifinales de la Copa del Rey son el postre y la Liga es el plato de cada día, por lo que se hace difícil que el equipo balear invirtiera el orden de la comida sin pensar en las consecuencias. Esta metáfora me hace recordar lo que pasó precisamente cuando el Mallorca ganó la Copa del Rey en 2003. Entonces, el equipo del propio Gregorio Manzano fue campeón al imponerse en la final a un ya descendido Recreativo. Entonces, para el equipo andaluz aquella final fue el postre de una temporada en la que no se comieron el segundo plato y las consecuencias fueron una fiesta -a pesar de la derrota copera- y una tragedia, el descenso a Segunda.
Esa es la sensación que me da esta eliminatoria de semifinales contra el Barça. Llegar hasta aquí es como un postre, pero con la diferencia en este caso de que el Mallorca dispone de tiempo para retroceder y comerse el segundo plato: la permanencia. Ya vendrán tiempos mejores para volver a disfrutar de la Copa. Vamos antes a por el plato de la Liga.




