Yo digo Nika Cuenca

Un líder para salvar al Athletic

Nika Cuenca
Redacción de AS
Actualizado a

Ese bendito talento que captó un día José María Amorrortu de La Rioja para curtirlo en Lezama situó anoche al Athletic a un paso de la gloria. No tenía edad para salir solo de casa y el club rojiblanco le hizo vivir con una familia. Creció fuera de su entorno, se empapó de Athletic hasta las cachas y siempre apuntó muy alto. Fernando Llorente estuvo a punto de perderse entre las críticas de San Mamés por su frialdad, llegó a llorar de impotencia al ser ninguneado y, cuando más lo necesitaba, ha pegado un salto de gigante. Ya no es un diamante en bruto, es una realidad abrumadora, un chico mayor capaz de echarse a las espaldas a todo un equipo y un pueblo.

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Cuando Llorente levantó medio metro del suelo para superar a los centrales sevillistas y al incrédulo Palop con un giro de cuello propio de Zarra, Uriarte o Urzaiz, el Athletic creyó por fin en la posibilidad de dar un zarpazo al Sevilla, más curtido y dispuesto a sobreponerse al lodazal con la pelota. Fue el líder que el Athletic necesitaba en una noche de nervios, en la que entró al césped del Pizjuán con la idea de salir vivo y llevar la eliminatoria a La Catedral. Lo logró, pese a que sufrió una derrota moral.

Cuando Duscher hizo el 1-1 con un empalme en el que metió su sangre argentina, el Athletic pasó un terrible vía crucis. El penalti fallado por Kanouté dio un respiro a los leones, que sufrieron el mazazo del gol de Acosta en el descueno. Se jugarán ahora el pase a la final con un público enfervorizado.

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