Yo digo Raúl Romojaro

La madurez como mejor argumento

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Hubo un tiempo en el que Jorge Lorenzo podía ser calificado de piloto imprevisible, irregular e impetuoso. De él se podía esperar lo mejor... pero también lo peor. En la temporada 2006 estaba en el camino hacia su primer título mundial de 250cc cuando una serie de incidentes parecían sucederse para apartarle de ese objetivo. Fueron momentos difíciles y duros, pero que sirvieron para que el mallorquín enderezase su trayectoria, pusiera en orden sus ideas y comenzara un impresionante proceso de maduración. Fue tan prodigioso que ese mismo año logró la corona que estaba en peligro y repitió al siguiente, con un doblete que le abrió las puertas de MotoGP como uno de los pilotos jóvenes de más talento de todo el Campeonato del Mundo.

Ese mismo talante fue el que exhibió en su primera campaña con los más grandes, mostrándose sereno y confiado en los momentos de éxito... pero también en los de fracaso. Así acabó como el mejor debutante de 2008, todo un aval para afrontar con ánimos renovados la siguiente temporada. Precisamente la que Yamaha presentó ayer y, de nuevo, con un Lorenzo muy en su sitio, razonable, cauto y consciente de las dificultades del desafío mayúsculo al que se enfrenta. Eso no quiere decir que su planteamiento no resulte ambicioso, al contrario, pero sí indica que sabe lo que se trae entre manos y que nunca es una estrategia acertada lanzar las campanas al vuelo antes de lo oportuno. Una postura inteligente que seguro le traerá muchas cosas buenas.

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