Ha nacido una nueva rivalidad
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¡Menudo partido! Valió por una final. Lástima que Nadal y Verdasco no se encontraran en ella. Fueron cinco horas de pasión, de emoción, de inesperada y enconada rivalidad. El duelo dejó a ambos para el arrastre. A Verdasco, con el mal sabor de la derrota después de haber creído en ella; a Nadal, con la duda de cómo se encontrará mañana en la final contra Federer. ¡Uff! Alcanza la final de Australia por primera vez y lo hace en una inferioridad de condiciones manifiesta. Primero, porque Federer jugó su semifinal el jueves; Nadal, el viernes. Segundo, porque la semifinal de Federer duró 2.07 horas; la de Nadal, 5.14. Tercero, porque pasada la una de la madrugada, cuando finalizó el partido de Nadal, no son horas para jugar al tenis.
Al margen de lo que suceda mañana, el partido de ayer quedará para el recuerdo, ante un Nadal que no llegó a Australia para pasearse, sino para defender su número uno, y un Verdasco que desde su salto a la fama en la Copa Davis se ha preparado muy bien para llegar en forma a este torneo. Tras este duelo puede decirse que ha nacido una nueva rivalidad, pese a que ésta era inexistente. Hasta ahora Verdasco no había sido rival para Nadal en los seis enfrentamientos anteriores, pero después de lo de ayer... Los únicos españoles en ganar a Nadal han sido Ferrer en 2007, Ferrero y Moyá en 2006, y Feliciano López en 2003. Verdasco, de momento, sigue estando en ese grupo de diez españoles que pierden 25-0 con Nadal. Parece mentira.




