Lo justo hubiera sido un empate
Noticias relacionadas
Que dos españoles disputaran uno de los mejores partidos del Abierto de Australia es para felicitarse. Una intensa batalla de más de cinco horas que nos hizo corta la mañana del viernes. Un partidazo digno de inaugurar el empate en el tenis, las tablas, porque no pudo ser más ajustado. De Nadal ya sabíamos que era capaz de todo y lo bonito fue ver la progresión de Verdasco. El madrileño consiguió llevar al número uno hasta el límite de los cinco sets y a punto estuvo de ganarle si no hubiera sido porque Nadal se mostró más entero al final.
Verdasco tuvo una cifra elevadísima de winners, pero también de errores no forzados, lo que indica que jugó al límite. Después de este partido ya ha entrado en la élite. El lunes aparecerá noveno del mundo y lo importante es que se consolide, que entrene como hasta ahora, que siga sacando y atacando la bola igual. Federer le prefería en la final. Lógico. Nadal le tiene comida la moral porque le ha ganado cinco finales de Grand Slam. ¿Por qué no en Australia?



