En recuerdo del orgullo perdido
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El Madrid de baloncesto tiene muchas cosas que contar. Tantas, que está justificado que su Asociación de Jugadores saque la revista Leyendas Blancas. El Madrid de baloncesto fue, efectivamente, de leyenda. Nunca está de más recordarlo para que recupere el orgullo, el compromiso y la grandeza. El Madrid de baloncesto llegó a provocar que Llaudet, quien fuera presidente del Barcelona de 1961 a 1968, disolviera la sección. La Liga de baloncesto había comenzado a disputarse en 1956 y, cinco años después, el Barcelona presentaba un balance de ocho derrotas y dos victorias frente al Madrid. No tenía sentido mantener una sección para gloria de su máximo rival. Tras recuperarla, la cosa no fue mejor.
Ferrándiz continuaba en el Madrid, y cuando en 1966 se volvió a enfrentar al Barcelona, dejó claro quién seguía mandando. La paliza fue tremenda: 111-66. A ésta siguieron unas cuantas más en los años sucesivos: 108-72, 113-56 y 102-73. Pero la mayor crueldad de Ferrándiz aún estaba por llegar. Blondet era un jugador americano que en 1973 había recalado en el Barcelona tras ser rechazado por Ferrándiz; en vísperas del derbi dijo que para ganar al Madrid bastaba con él y cuatro júniors. Ferrándiz colgó las declaraciones en el vestuario y pidió venganza a sus jugadores. Ni con 93-39 a falta de diez minutos, dio descanso a Vicente Ramos, Walter, Brabender, Rullán y Luyk. Igualito que ahora. Mañana, por cierto, hay derbi.




