Bernabéu, dale un poco de cariño...

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Leo la sentida confesión de Drenthe a Ribot y me llega al alma lo mal que lo está pasando este chaval. Entiendo que defender la camiseta del club más grande de la historia del fútbol debe pesar como una docena de luchadores de sumo juntos. Y defender este escudo sagrado antes 80.000 fiscales en el Bernabéu es un reto sólo al alcance de los más fuertes de la manada. Pero conviene recordarle a la afición que aquí fueron silbados en su día jugadores que luego escribieron páginas formidables como Gento, Del Bosque, Michel, Martín Vázquez o Guti. Y no olvido que siendo un crío lloré de rabia porque un socio veterano se pasó un Madrid-Betis insultando y pitando a mi auténtico ídolo: Juanito.
Drenthe ha iniciado su carrera en el Madrid con los renglones torcidos. No le sale una, se atropella en carrera y parece un pollo sin cabeza cuando encara al rival. Pero no olvido que hace dos veranos fue la figura, junto a Babel (Liverpool), de la selección holandesa Sub-20 que deslumbró a Europa. Drenthe es un crío al que la vida le ha forzado a hacerse hombre a golpe de broncas. No pido piedad para él porque en el Bernabéu sólo sobreviven los mejores (Robben) y los más fuertes (Casillas, Pepe, Ramos, Higuaín y Raúl). Pero Royston es un jugador del Madrid y con algo de cariño mejoraría su hoja de servicios. Piénsenlo.



