El egoísta y feo gesto de Aíto
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Los clubes, jugadores y entrenadores de la ACB tienen más que un pacto, una obligación: ser cómplices de TVE en sus transmisiones. Tiene su lógica. TVE paga unos tres millones de euros a la ACB, que luego se reparten los clubes; a cambio quiere facilidades para mejorar la transmisión y, lógicamente, la audiencia, que es de lo que viven las televisiones. Entre estas facilidades está meter el micrófono en los tiempos muertos para saber qué dicen los entrenadores. Está bien, porque no deja de ser una curiosidad aunque, la verdad, tampoco se descubre ahí ningún secreto de Estado. Pues llegó ayer Aíto y se puso chulo. Faltaban tres minutos, su equipo perdía 88-80 y por segunda vez dijo que ahí no entraba ningún micrófono.
Un gesto feo y egoísta. Primero: existe esa obligación. Segundo: si él cobra, y muy bien por cierto, es entre otras cosas porque el Unicaja recibe cada año un dinero procedente de TVE. Tercero: la Liga de baloncesto está más que necesitada de buenas audiencias para poder cobrar más por su producto, y con detalles como escuchar qué dicen los entrenadores a sus jugadores, pues algo contribuirá a mejorarlas. Cuarto: Aíto no mostró ninguna solidaridad en estos momentos que los clubes de baloncesto atraviesan tal crisis que si no fuera por las subvenciones públicas, la Liga desaparecería. Quinto: por respeto a los telespectadores, que serán pocos pero mantienen vivo el deporte del que vive extraordinariamente bien. Aíto, qué mal.




