Ya está aquí Iturralde González
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El pasado 15 de enero Mateo Alemany reapareció en la escena mallorquinista. Regresó tres años después para convertirse en presidente del Mallorca tomando así el relevó de quien le relevó a él en su día, Vicente Grande. Alemany regresa al fútbol de verdad tras un paréntesis federativo -o fútbol virtual, según se prefiera- en el que hizo campaña para asaltar el trono de Ángel María Villar al frente de la Federación Española de Fútbol. Al final, la candidatura del mallorquín se fue al traste, como era previsible, y ha vuelto a casa para intentar reflotar a un Mallorca que está muy tocado en todas y cada una de sus áreas. El nuevo presidente ya ha formado nuevo Consejo de Administración con viejos conocidos y ha creado un Consejo Asesor paralelo para intentar recuperar el prácticamente desaparecido entramado social de la entidad bermellona.
Lo que no sabía Alemany era lo que ya anunciamos dos días después de su retorno. Que inmediatamente le enviarían a Iturralde González, el árbitro del régimen, 'la voz de su amo', en cuanto tuviera un partido comprometido e idóneo, es decir, la visita a Palma de un grande, en este caso el Valencia. Habrá que esperar acontecimientos con el deseo de que una luz invisible ilumine al colegiado para que, por un momento, no recuerde que el nuevo presidente del Mallorca intentó desbancar al que le da de comer en la mano, que no tenga la tentación de pasarle factura al que casi le deja sin el jefe que más le gusta.




