Yo digo Manuel Rosety

La dinámica que hay que cortar

Manuel Rosety
Redacción de AS
Actualizado a

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La derrota de Huelva debe haber marcado un punto de inflexión. El equipo lleva una dinámica negativa fuera de El Molinón desde la derrota de Bilbao. En San Mamés, La Rosaleda, Zorrilla en la Copa y en el Colombino, el equipo de Preciado no tuvo nada que ver con el que mostraba un signo de agresividad, anticipación, ambición, buen posicionamiento y sentido ofensivo que tantas esperanzas despertó después de un inicio desolador en el que técnico y jugadores pagaron el peaje de la inexperiencia en Primera. El enfado de Preciado tiene justificación, tanto por sus errores, como por la actitud de los jugadores. Y decir que faltó actitud no significa que hayan salido sin ánimos de jugar. Pero está claro que sobró confianza ante un rival que puso el espíritu.

El problema que se deriva de una situación como esta son las tensiones internas, cuando los delanteros empiezan a culpar a los defensas de su debilidad y los zagueros recriminan a los atacantes la falta de acierto y el individualismo. Estas discrepancias se observan desde algunas jornadas. En Málaga, cada delantero hizo la guerra por su cuenta. Tras Huelva, hay algunas explicaciones que descargan culpas indirectamente en el compañero. Hasta ahora, uno de los éxitos del Sporting fue el buen clima del vestuario. Últimamente hay algo enrarecido, tal vez provocado por la falta de gol y de buenos resultados. Eso debería ser cortado de raíz y sin contemplaciones. Preciado tiene en su mano la vara para poner a cada uno en su sitio y para exigir el 100%, único camino para salvarse.

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