Su pasado no tiene sitio

Armstrong vuelve. No será el único. En mayo presenciaremos el reencuentro del texano con Ivan Basso en el Giro de Italia, un duelo que ya vimos en el Tour de Francia 2005, aunque entonces en la versión gurú: Ferrari contra Eufemiano. En este regreso, ambos pretenden mostrar una imagen nueva, más creíble... Basso, que cumplió dos años de sanción por la Operación Puerto, ha declarado su sincero arrepentimiento y publica sus datos médicos en internet. Armstrong no reniega de su pasado con Ferrari, ni ha admitido que en el Tour de 1999 se dopó con EPO, como demostró una investigación de L'Équipe. Pero él también quiere ofrecer otro rostro para evitar que la sombra del dopaje le arrope todo el año. Por eso su equipo, el Astaná, envió ayer una nota con la política antidopaje que sigue Lance bajo la supervisión del experto Don Catlin: que si pasa un control cada tres días, que si ya lleva 12 análisis por sorpresa Armstrong y Basso intentan adaptar su retorno a estos nuevos tiempos, en los que su pasado ya no tiene cabida. Aquel ciclismo ha muerto o, al menos, agoniza.



