No hay duda de que hubo dopaje

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Hay que aclarar que la Operación Puerto no juzga si Eufemiano y compañía dopaban a ciclistas. Lo que juzga es si durante esas prácticas se cometía un delito contra la salud pública. Es decir, si las transfusiones de sangre y la EPO eran dañinas para el deportista. Si ha habido dopaje no es la cuestión. Está claro que sí lo hubo. El juez Antonio Serrano nunca lo ha negado y hasta cuatro ciclistas lo han admitido: Basso, Scarponi, Caruso y Jaksche. Si en España no ha confesado ninguno es porque abogados y representantes les lavaron el cerebro, pensando en que un futuro sobreseimiento les haría irse de rositas.
Pero han pasado casi tres años y los ciclistas españoles están penando por equipos de segunda fila o se han jubilado. Si hubieran confesado, ya habrían cumplido su suspensión y competirían limpios de culpa. Ahora se reabre el caso y sería conveniente llegar hasta el final porque, como diría Lissavetzky, "esa sangre no era para vampiros". Era para hacer trampas y dañina.



