Más diligencia contra el doping
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Maribel Moreno es la ciclista que dio positivo en los Juegos de Pekín. Según llegó el 31 de julio se le hizo un control sorpresa y al día siguiente regresaba a España con un ataque de ansiedad. Probablemente, porque sabía que iba a dar positivo con EPO, como confirmó el COI el 11 de agosto. Ahora nos enteramos de que ha sido sancionada con dos años, si bien la aplicación de su castigo fue fulminante al decidir la Comisión Disciplinaria del COI su expulsión de los Juegos, expulsión que no se llevó a efecto pues, como queda dicho, ella ya no estaba en Pekín. Pero sorprende que la sanción no sea firme hasta cinco meses después del positivo, cuando para combatir el dopaje con mayor eficacia son necesarias rapidez y transparencia.
No es cuestión de fondo sino de forma. Sobre todo en casos de especial notoriedad, como es el de Moreno. Su proceso se ha alargado, porque la UCI no comunicó el positivo a la Federación Española hasta noviembre; transparencia no está habiendo, porque no se ha hecho pública la sanción. Bien haría en hacerlo una Federación que tiene como asesor jurídico a quien defendió a Heras y Landis cuando dieron positivo. Cuantas más cosas se sepan del caso Moreno, mejor. Aún falta descubrir a los culpables. Por falta de detalles no será. Cuando se dice en voz baja que su médico era Losa y hasta que se inyectó una microdosis de EPO en Barajas, justo antes de viajar a Pekín, no hay más que denunciarlo y comenzar a tirar del hilo.




