Yo digo J. A. De La Rosa

Otro cante entre dos errores

J.A.de la Rosa
Redacción de AS
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El eterno egoísmo de los futbolistas es una canción muy escuchada. Mirar por el interés personal es común a todos los gremios, pero lo que ha sucedido con el Pato lo excede. El argentino quiere despedirse de una afición que le ha adorado (el primer año muy merecidamente), pero que me extrañaría siga haciéndolo después de observar cómo pretende marcharse a mitad de temporada presionando y dejando al equipo en una situación muy delicada. Volver a casa, tomar decisiones con la familia, asegurar dos años más de contrato... Todo muy lícito y entendible si se hace de otro modo. A ver: se pide el favor al club, se aguarda a que tenga dos porteros de garantías y sólo después de todo se hace público entonces que hay acuerdo con Boca y el deseo de regresar.

A partir de ahí, y sólo a partir de ahí, el Pato juega en el Coliseum su último partido, se despide, dice adiós y se marcha en condiciones de que los seguidores azulones le rindan el homenaje que merece el mejor portero de la historia del Getafe (sobre todo en su primer año). Puede parecer todo esto muy sencillo o muy ingenuo, pero lo cierto es que este comportamiento del arquero argentino ha sido mucho más doloroso para los hinchas getafenses que los dos últimos errores consecutivos del Pato, el penalti ante Bodipo que costó el triunfo con el Depor y el penalti a Brit y la expulsión en Soria. Esos dos errores, como el fatídico del Bayern, se perdonan, pero la cantada de dejarles tirados a mitad de curso sin preocuparse por si hay o no recambio, no tanto.

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