Yo digo Nika Cuenca

El autobús se quedó aparcado

Nika Cuenca
Redacción de AS
Actualizado a

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Había llegado el Athletic a Madrid en autobús para esquivar a la nieve. A los leones les debió parecer un peñazo el viaje. Así que dejaron aparcado el vehículo al que tantas veces recurre Caparrós en los desplazamientos para ahondar en los males de los de Aguirre. Adelantaron la presión veinte metros y la jugada salió perfecta. Los ataques de los leones empezaron bien lejos de Forlán y Agüero, gracias al sacrificio de Ion Vélez y Llorente, que se lo pasaron pipa con la bondad de Ujfalusi y su tribu. Especial generosidad la del crack del Athletic, que no sólo pasa las tardes esperando a que le lleven la pelota al área. Llorente, a quien como desveló AS García Macua ya intenta atar con un gran contrato, es casi tan bueno por abajo como con el balón al pie. El día en que perfeccione el remate dejará una huella imborrable en San Mamés.

Capítulo aparte merece Orbaiz, un futbolista perfecto tácticamente, que no ha seguido la estela de Xavi porque ha sido maltratado por las lesiones. Leyó el juego de manera impecable, dejando el trabajo de pelea y metros a Javi Martínez. Estuvo tan cómodo el equipo bilbaíno de medio campo hacia arriba que ni siquiera necesitó los desdoblamientos de Iraola. Si bien el gol de Koikili dejó aturdidos a los colchoneros, Aguirre debió reconocer que los leones ya dominaban mucho antes el juego. En Bilbao hay convencimiento de que este equipo puede hacer algo grande en la Copa. Hoy se lo creerán más. Mimbres hay, hambre también.

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