Yo digo Raúl Romojaro

Mosley llega tarde y con arrogancia

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Creo que hasta yo mismo podría ser presidente de la FIA. Total, para lo que hay que hacer... Uno se sienta a contemplar los acontecimientos y, dependiendo de su desarrollo, se convierte en partícipe de los éxitos o se desmarcar asegurando que esto no podía ser así. Más o menos, descendiendo al terreno de la simplificación, es lo que está haciendo ahora Max Mosley con la dichosa crisis y sus efectos en la Fórmula 1. Ayer volvió a sembrar el pánico y la preocupación generalizada asegurando que los grandes premios tienen los días contados si no se toman las medidas adecuadas. Puede que tenga razón pero, ¿que ha estado haciendo él hasta ahora? Es fácil echarse las manos a la cabeza cuando el lío ya es monumental; lo complicado y meritorio hubiera sido tener la capacidad de anticiparse a la jugada y saber que, por ese camino, la F-1 estaba condenada a un callejón sin salida.

Pero, claro, mientras que el dinero parece ser un bien inagotable, las fiestas se suceden en los circuitos, los camiones son cada día más grandes, los pilotos ganan más dinero y los patrocinadores pasan por caja religiosamente, es muy cómodo ponerse la medalla de tener el campeonato más elitista y glamuroso del planeta. En el transcurso de esta escalada presupuestaria nadie se paró a pensar qué ocurriría cuando vinieran mal dadas... y ahora han venido. Por eso no me parece honesto que Mosley se muestre escandalizado por una situación que él mismo ha tolerado e incluso jaleado. Porque habíamos quedado en que es el presidente de la FIA ¿no? Pues eso, que busque soluciones antes de que sea demasiado tarde y deje de profetizar cuando no es el momento. Porque criticar a toro pasado, ya digo, lo hago hasta yo...

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