Unificación en el baloncesto
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Ha llegado el momento de unificar las normas en el baloncesto. Antes podía tener un sentido que la NBA fuera por un lado y el resto del mundo, por otro. Ahora ya no. Ahora la NBA se ha integrado en los Juegos Olímpicos y Mundiales, se nutre de jugadores de todo el planeta, planea sacar divisiones fuera de Estados Unidos y se ha convertido en una competición más en muchos países, entre ellos el nuestro. Ya no es sólo cuestión de duración de los cuartos o de la distancia de los triples, sino de aplicación de las normas. Los pasos, por ejemplo. No se puede arbitrar un partido con dos reglamentos, como fue la protesta de España en la final olímpica y como se ha constatado según la confesión de una árbitro francesa.
En baloncesto, un sutil arbitraje puede cambiar el signo del partido. Hay decenas de jugadas que se dan por buenas porque lo dice el árbitro, no porque se haya visto así. Pues si además a un equipo se le permite dar pasos en la puesta en acción del balón... Los rivales protestan, se les sanciona con técnica, dos puntos, más posesión, el jugador se desconcentra y adiós partido. Pues esto fue lo que sucedió en la final de los Juegos. Si Estados Unidos acepta jugar con las normas FIBA en cuanto a medidas y duración, pero luego los árbitros le benefician con el reglamento NBA para no frenar la velocidad de su juego, el remedio es peor que la solución. Ésta pasa por la unificación de los dos baloncestos, que los dos tienen cosas buenas.




