Yo digo Juan Mora

La excusa de nadar en Navidad

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Si en Nochevieja la tradición de correr las San Silvestre ha calado entre los jóvenes y menos jóvenes, la de nadar en Navidad está ahí latente. Va a más en Barcelona y en Gijón, mientras en Alicante y Ceuta -si no hay invasión de medusas, como sucedió el año pasado- le hace falta un impulso. Y, por supuesto, se está a la espera de que más ciudades marítimas hagan un llamamiento a sus lobos de mar para tirarse al agua en tales fechas. Son pruebas populares en las que quienes ganan con traje de neopreno se merecen un abucheo, pues aquí de lo que se trata es de superar los generalmente menos de doce grados de temperatura del agua y no de ser el más rápido en nadar, que para eso están las competiciones en las piscinas.

Nadar con el agua a doce grados o menos es una machada y ése es el reto. Hay que aguantar unos cinco minutos, que es lo que el popular suele tardar en recorrer los doscientos metros del recorrido. Lo peor está al principio; luego la sangre comienza a fluir rápido y calienta el cuerpo. Y ahora que en natación nos ha ido tan bien, ha sido una lástima que los ayuntamientos no hayan estado ágiles para organizar una de estas pruebas en sus puertos o playas y estimular la natación entre los jóvenes. De ahí no van a salir campeones, pero no deja de ser una manera de celebrar deportivamente la Navidad, lo cual obliga a los menos iniciados a nadar unos cuantos días a la semana el último mes. Si hacen faltan excusas para hacer deporte, ahí está una.

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