Yo digo Raúl Romojaro

Beatriz, un desafío por partida doble

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Viendo el Dakar por la tele, cómodamente sentados en nuestro sofá o siguiendo las peripecias de los pilotos a través del periódico (esta edición volveremos a disfrutar del genuino 'Diario de una aventura' de Manuel Franco, no se lo pierdan) a menudo no somos capaces de valorar la magnitud de la gesta de estos deportistas. Y no me refiero exclusivamente a los grandes favoritos, a los que luchan por la victoria, más bien al contrario... Cada uno de los participantes se enfrenta a su reto particular, que es incluso más sobresaliente en el caso de los privados, los que tienen que luchar todo el año en busca de patrocinio, los más modestos, carentes de los medios y facilidades de las figuras de la especialidad. Para ellos llegar a la meta supone ya un éxito, justo el que pretende alcanzar Beatriz García.

Y es que el Dakar es especialmente duro para las mujeres. Porque el desierto no hace distinciones, no entiende de categorías masculina o femenina, es tan cruel con ellos como con ellas. Una situación que no es la común en el deporte, donde las mujeres suelen afrontar desafíos acordes con su idiosincrasia, generalmente con un nivel de exigencia física inferior al de los hombres. Pero en esta carrera los kilómetros, las dunas, las averías, los extravíos... son idénticos para todos. Por eso el mero hecho de aceptar esas reglas de juego e intentar alcanzar el sueño es un mérito enorme de las participantes; y por lo mismo son también pocas las que, históricamente, consiguen alcanzar el sueño de acabar la carrera más difícil del mundo. Ojalá el próximo mes de enero haya una más que lo ha conseguido...

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