Schulberg y Archie Moore siguen vivos
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Dos jueces sellaron el triunfo de Valuev, el mastodonte mecanizado, en lo que huele a entremés precocinado de un duelo salvaje y archimillonario: Valuev-Vladimir Klitschko. Por un buen puñado de razones, Holyfield hubiera necesitado un K. O. clamoroso para ser reconocido como ganador. Al final, con la cara desfigurada por el ataque constante de Holyfield, Valuev daba la curiosa impresión de no temer por el triunfo. "Él envió su Palabra, les curó y les rescató de sus destrucciones". Así reza el Salmo 107:20, cuya clave numérica figuraba en la parte trasera del calzón de Holyfield. La Palabra de Dios es Grande... y las cartulinas de ciertos jueces también pesan lo suyo.
Valuev no hizo mucho más que poner la cara ante la cabeza y puños de Holyfield. Nos quedan las pequeñas lecciones que Tommy Brooks susurraba a Holyfield en el rincón: "No te mantengas estático (inmóvil, "stationary"), continúa llegándole siempre a la contra ("return"). Esas lecciones las recibió Brooks nada menos que de Archie Moore, quien dijo a Norman Mailer: "El boxeo son sílabas; hay que aprenderlas una por una". El credo de Moore germinó en Brooks. Valuev es una sombra del gigantón Primo Carnera, triturado por el elegante Max Baer, y a quien Budd Schulberg recreó en "Más Dura será la Caída". Schulberg sí vive. Y Valuev le recuerda tantas cosas...




