Maxi es el espíritu del Atlético
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Felicidad colchonera. En lugar de uvas, voy a tomar ostras esta Nochevieja. Otro partido loco ante el Espanyol que volvió a decidir la dinamita de nuestros delanteros, con un Maxi en plena racha y el Kun Agüero que volvió a dejar destellos de su magia. Nos despedimos en Champions y a la espera de que hoy se confirme si seguimos segundos. El partido como es costumbre fue un desastre por el lado de Maniche y Heitinga. Paulo Assunçao se va entonando y si no llega a ser por el hambre de victoria de los últimos minutos, los de Aguirre hubieran repetido las tonterías de Osasuna y Numancia. Una racha de quince partidos sin perder nos permite seguir soñando en los tres frente, aunque de fútbol la verdad es que se roza el aprobado ramplón.
La Fiera ha vuelto cuando más se le necesitaba. Maxi se ha convertido en el espíritu rojiblanco y es el que se está ganando a pulso una renovación hasta que finalice su carrera deportiva. El Espanyol estuvo voluntarioso, pero se notó en exceso su mala situación y concedieron muchas oportunidades en su defensa. Ahora las vacaciones deben servir para que el Atlético analice sus problemas, la ausencia de un cerebro en el centro del campo es evidente, y sería un buen regalo de Reyes busca un refuerzo para esta posición. Como colofón, los vecinos blancos todavía tendrán que seguir con dolor de cervicales. Vaya premio. Estamos lanzados y para el próximo año está claro que Agüero promete unas conquistas que te permiten aspirar a cualquier título.




