Que pase el siguiente... año, claro

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Calificar este 2008 de annus horribilis para el Espanyol es, después de lo de anoche, quedarse corto. Y eso que la afición de Montjuïc supo durante un buen rato lo que es volver a disfrutar, como cuenta la canción del confeso colchonero Dani Martín, de El Canto del Loco. Porque su final fue cruel. Citar los números de todo este año (siete victorias, siete empates y 23 derrotas) resulta frío. Pero aún más lo fue la derrota contra el Atlético. Sólo tardaron los pericos siete minutos en sentir, precisamente, un escalofrío: si perder duele, que el primer gol lo marque un ex perico como Maxi estremece hasta al corazón más acostumbrado a padecer. Pero se repusieron los blanquiazules, y aguantaron el primer acto en busca de la esperanza. Como todo el año.
Y el tanto de Sergio devolvió esa ilusión, aunque no fue más que un engaño para los sentidos. Los minutos que siguieron a ese golazo, en los que el Espanyol cambió el miedo y la angustia por el descaro, tal vez no fueron lo que un entrenador como Mané pretendía para su equipo. Pero ese fútbol directo y divertido, al estilo Premier, resucitó a unos jugadores que viven en el alambre. Pero la sesión de noche en la sala Montjuïc siempre termina igual. Con crueldad por partida doble: gol anulado a Nené y el segundo de Maxi. Nada de happy end. Fíjense que el Espanyol despedía 2007 derrotando al Atleti y situándose tercero. Hoy, sin embargo, tiene todos los números para caer en descenso. De modo que sí, ayer hubo una buena noticia: 2008 dijo adiós.



