Yo digo Juanma Trueba

Para esto sobran los ojeadores

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Cuando se habla de fichar a jóvenes jugadores la motivación debería ser el precio o el talento. Es razonable la contratación de un chico por explotar si su precio es interesante (Marcelo, seis millones), porque se expone poco y se puede ganar mucho. De otro lado, suele ser rentable invertir un buen dinero en un joven prodigio (Robinho, 24 millones y vendido por 42), pues, en el peor de los casos, la venta será provechosa. Lo que se entiende mal es pagar mucho por futbolistas sin contrastar. Parece una desmesura plantearse el fichaje de un mediocentro defensivo como Diarra II por 20 millones de euros, el mismo precio que Huntelaar. En esas cantidades deberían moverse futbolistas de reconocimiento internacional, no actores secundarios.

Sin embargo, hace algún tiempo que el Madrid le ha perdido el respeto al dinero. Van der Vaart llegó por 13 millones cuando la temporada siguiente costaba uno. Por Drenthe se pagó lo mismo sin haber empatado con nadie. El club sólo fue timorato en el caso de Villa: cuando el Valencia pidió 50 millones y De la Red o Higuaín la oferta se consideró disparatada. Ahora es Benzema quien se deja querer y el fichaje se calcula en 50 millones (Fernando Torres rondó los 35). El francés es joven (mañana cumplirá 21 años) y de calidad indiscutible, pero el precio todavía está por encima de su categoría. Algo falla en la dirección deportiva. Para fichar caro o para contratar lo evidente no hacen falta ojeadores, ni instinto, ni carrera. Sólo hace falta ser rico y tener prisa.

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