Hamilton, el gran ausente
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Un buen espectáculo el de la 'Carrera de Campeones'. El estadio de Wembley es un escenario de lujo para un evento como éste, pero sobre todo no es nada fácil reunir a una nómina de pilotos como la que ayer se dio cita en esta prueba, tradicional fin de fiesta de la temporada deportiva del motor. La victoria de Loeb era lo más lógico y previsible, porque el tipo de competición, el trazado y los coches que se utilizan son más cercanos a los rallys que a cualquier otra especialidad. El mismísimo Michael Schumacher no pudo llegar a la final, aunque a mí el duelo que, personalmente, me hubiera gustado presenciar hubiera sido con el otra gran figura del año, Lewis Hamilton. El británico estuvo en la 'Carrera de Campeones' sólo de visita, protagonizando una exhibición con su McLaren pero sin aceptar el desafío de medirse a otros grandes nombres internacionales.
Una lástima, insisto, porque hubiera sido un aliciente más para este domingo de diciembre. No tengo muy claras las razones que llevaron a Hamilton a no aceptar la propuesta. Sin duda hubiera sido la estrella del día, como campeón de F-1 y como británico. Problemas de agenda no tenía, obviamente, porque estaba en Wembley, así que su participación era tan factible como cómoda. Puede que no le apeteciera demasiado que un rival le sacara los colores ante su público, cosa harto probable como se pudo comprobar con el triunfo de un 'rallyman'. Sin embargo, creo que tenía una deuda con esa afición que tanto deseaba su título (los británicos estaban ya desesperados con su larga sequía) y se mostraban ansiosos por verle en directo... pero corriendo. Tampoco la papeleta era fácil para Jaime Alguersuari y ahí estuvo, dando el callo en una especialidad y con un coche que no son lo suyo. Porque estar a las duras y a las maduras también es un rasgo de campeón...




