Nos faltaba la apoteosis
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La Selección femenina de balonmano, finalista del Europeo. Hoy será oro o plata. Ya nadie quiere quedarse atrás. Es el efecto dominó en positivo. El mismo que en los Juegos de Barcelona hicieron nacer una nueva España. Más moderna, más confiada, más abierta, más deportiva. Unas jabatas estas jugadoras de la Selección. Entre que el campeonato se disputa con el año ya casi vencido y entre que nunca habían ganado nada, nos habíamos olvidado de ellas. Hemos sido injustos. Ganaron a Alemania con coraje y talento. Ganar a Alemania en balonmano son palabras mayores. Hacerlo en hombres nos costó medio siglo; en mujeres, el siglo entero. Alemania, por genética y tradición, siempre había estado muy por encima.
Me causó admiración ver cómo a nuestras jugadoras no se les arrugaba el brazo cuando en los últimos minutos estarían perdidas si no marcaban. Fue ataque y gol; ataque y gol. Por ambas partes. De las alemanas se esperaba; de las españolas, estaba por ver. Fueron unas campeonas. El premio ya lo tienen: la medalla; el respeto y el reconocimiento, también. No quisieron ser menos que sus compañeras de baloncesto y no lo son; no quisieron ser menos que los hombres de la Selección y no lo son. Nos faltaba la apoteosis y ellas nos han puesto en pie ante ese cuadro final que han montado dentro del gran espectáculo que ha sido este año el deporte. Perdón, que ha sido, no; que está siendo, porque ellas juegan hoy para ganar.




