Mejor con la boquita cerrada
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Con la que está cayendo en la Fórmula 1 (por concretar y no decir que en todas partes) conviene ser prudente con lo que se dice. La inestabilidad es terreno abonado para los temores, las dudas y las especulaciones, así que antes de lanzarse al ruedo de las declaraciones, lo aconsejable es tener claro lo que se habla... o mejor estar calladito. Eso es lo que debería haber hecho Adam Parr, el director de operaciones de Williams, antes de descolgarse con un pronóstico que apunta a que muy pronto uno o dos equipos más podrían salir de los grandes premios. Y, además, no se refiere necesariamente a lo que denomina escuderías independientes. "Creo que antes de que empiece la temporada otro equipo estará fuera y es muy probable que sea una marca", asegura Parr.
Habla con atrevimiento porque tampoco ofrece justificaciones a tan grave predicción. Y en esta aldea global en la que vivimos, el perjuicio de declaraciones de este estilo es terrible, porque el mundo entero se hace eco de ellas y surge la curiosidad lógica de adivinar a quién se refiere Parr. Las miradas se dirigen entonces a los fabricantes que todavía no han salido a la palestra tras la retirada de Honda y en muchos mentideros se señala ya que es Renault la marca que el jefe de Williams pone en entredicho. Lo grave del asunto es que no hay evidencias para tal teoría, tan sólo que la marca francesa puede tener problemas financieros... como tantas otras, lamentablemente. Pero mientras que todo se aclara, lo indiscutible es que estos rumores no hacen bien a nadie.




