Loeb no irá a Le Mans de paseo
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El estilo de pilotaje de Sebastien Loeb al volante de su Citroën C4 WRC es bastante particular. Lo definiría como "muy de circuitos", salvando lógicamente las distancias que existen entre un tramo de rallys y una pista permanente de velocidad. Mi impresión, viéndole en las especiales de asfalto, claro está, es que va mucho más por el sitio que sus rivales, buscando más el vértice de las curvas y con menos tendencia al derrapaje que la mayoría. En las transmisiones televisivas en las que se reproducen, gracias a la magia del seguimiento por satélite, las evoluciones de los diferentes pilotos e incluso comparadas entre sí es más sencillo refrendar esta sensación. Una eficacia en asfalto que el ya pentacampeón mundial ha demostrado en varias ocasiones, incluyendo las dos últimas más recientes al volante de un Red Bull de Fórmula 1 y el Peugeot 908 de Le Mans.
Por eso no me sorprende en absoluto que en el horizonte del francés aparezca el desafío de intentar ganar las míticas 24 Horas de automovilismo. En este caso no hablamos de un experimento con gaseosa como pueden ser los de Valentino Rossi con el Ferrari F-1 o incluso su participación en el Rally de Gran Bretaña (donde lo ha hecho fenomenal, por cierto). Loeb irá a Le Mans para ganar. La marca del león (también del Grupo PSA con el que está ligado a través de Citroën) le ofrece un coche absolutamente competitivo, y si su programa de preparación es el adecuado (que lo será) nadie debe dudar que 'Seb' querrá satisfacer su hambre de triunfo apuntándose uno tan importante como el de carrera de resistencia más famosa del mundo. Sería, sin duda, una guinda muy dulce para una trayectoria deportiva ya sin parangón.




