La Flecha puedecon todo

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Ewerthon. Otra vez Ewerthon. La Flecha, más providencial que nunca, salvó el orgullo del Zaragoza en el derbi aragonés cuando nadie lo esperaba en La Romareda y acabó rebajando los efectos del notable partido del Huesca, que ayer volvió a demostrar que el buen fútbol, el fútbol de toque y combinación, el fútbol que brota de las botas de Sastre, siempre te pone a salvo y, además, es más bonito. El Zaragoza, decíamos, rescató un punto gracias a su brío final y a ese don divino que atesora Ewerthon. Por lo demás, su propuesta futbolística fue inferior a la del Huesca, que sólo se descompuso cuando le faltó Helguera, acaso su futbolista angular. El Zaragoza quiso ganar a la contra en su propio campo y la apuesta le salió mal a Marcelino.
Y no por la autoexpulsión de Arizmendi -ayer, codazo y plantillazo a Camacho al margen, volvió a tener otro partido de ausencia-,,sino porque tuvo dos ocasiones en la primera parte y no sumó ninguna y porque el Huesca vino a jugar tranquilo y convencido, seguro de su identidad y sin el exceso de responsabilidad que soporta el Zaragoza por su condición de clarísimo favorito al ascenso. El Huesca, diga lo que diga Marcelino, bailó al Zaragoza entre el minuto 30 y el 70, y su segundo gol llegó después de casi quince toques seguidos. Por eso le gusta tanto a su gente el equipo de Calderón. Por lo demás, el primer derbi aragonés en 58 años tuvo todos los ingredientes esperados: ambiente grande, un penalti, hasta tres expulsados y emoción hasta el final.



