Yo digo Manuel Rosety

Un viaje con mucha historia

Manuel Rosety
Redacción de AS
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El primer viaje del Sporting en Primera División fue a Barcelona. Los rojiblancos estrenaron categoría en el campo del Espanyol. Hace la friolera de más de 64 años de aquel septiembre de 1944, que acabó sin goles y del que sólo quedan Gundemaro y Camilo Liz para recordar aquellas vivencias. El reciente peregrinaje de diez años por Segunda deja ya lejana la última visita, en la única comparecencia sportinguista en Montjuïc. Fue en uno de aquellos descafeinados partidos de lunes, por otro de esos caprichos televisivos, en una temporada traumática por la vergonzosa trayectoria de los rojiblancos, que acabó con un descenso de récord guinness y en la que el único equipo que no pudo con ellos fue el Espanyol de José Antonio Camacho.

Todos los datos quedan muy bien para la historia y para las estadísticas, pero lo que se jugará esta tarde sobre el tapete de Montjuïc no tiene ninguna relación con nada de lo pasado. El equipo de Manolo Preciado viajó con la intención de ensañar el descaro que tan bien le fue en las últimas salidas, tras pagar el peaje de las novatadas en Sevilla y Madrid, donde recogieron 11 de los 14 goles recibidos fuera de El Molinón, dato significativo del cambio de línea. Pero la osadía de los rojiblancos tiene una dosis de prudencia. No hay confianza ante un rival herido, con un plantel de jugadores de excelente calidad, pero que no está en su mejor momento. Los rojiblancos quieren pescar en el río revuelto, pero sin fiarse de las posibles corrientes.

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