La cara más humana de un campeón
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El encuentro de Fernando Alonso con 'El Larguero' se ha convertido ya en una tradición al final de cada temporada. Van ya cinco años en los que el asturiano elige el programa de la Cadena SER para encontrarse con una afición de la que en ocasiones, en el fragor de la batalla que supone la competición, parece distante. Y lo hace de buen grado, seguro, porque en otro caso no repetiría. José Ramón de la Morena ha conseguido lanzar una propuesta capaz de interesar a un personaje público saturado de entrevistas, viajes, compromisos, citas y eventos de todo tipo... Mi sensación es que Fernando se divierte con la gente de la radio y, sobre todo, siente con mucha más cercanía que en ningún otro lugar el calor de su afición, que es mucha y buena.
Porque, eso es indiscutible, el bicampeón resulta un deportista controvertido. Al contrario de otros grandes ídolos españoles del momento, como Nadal o Gasol, Alonso suele ser objeto de críticas feroces. Y no tanto por su rendimiento deportivo (difícil sería cuestionarlo) como por una personalidad fuerte y que admite múltiples interpretaciones. Por eso pienso que encuentros como el de anoche le hacen mucho bien. Básicamente, porque gana una barbaridad en las distancias cortas, desprendiéndose de ese aura de frialdad que muchos critican. Fernando demostró ayer de nuevo que es humano, que puede equivocarse (como todos) pero que en realidad es sólo un chaval que ha tenido que hacerse hombre en un entorno tan complejo como la F-1. Y eso no debe ser nada fácil...




