Yo digo Raúl Romojaro

Un capricho sin ningún fundamento

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Espero que la última chaladura de Bernie Ecclestone no prospere. En primer lugar, porque ya sabemos que este señor es el dueño de la Fórmula 1, pero la sensación que transmite de señorito mangoneando en su cortijo me empieza a parecer escandalosa. Cada invento que se le pasa por la cabeza pone en jaque los principios de la especialidad, la esencia de la competición. Y le importa un bledo pisotear en su empeño la tradición, la lógica e incluso la seguridad (ya me explicarán que hacen los coches corriendo a 300 por hora cada año en más circuitos urbanos).

Ahora nos sale con la genial ocurrencia de las medallas olímpicas. Un sistema que funciona para proclamar campeones en finales a prueba única, pero inédito en competiciones en las que cuentan casi una veintena de resultados. Lo que nos faltaba para sembrar la confusión. Si ya no tenemos bastante con el KERS, la duración de los motores, de las cajas de cambio, los neumáticos con rayitas... tendremos que empezar a sumar oros, platas y bronces. Si lo que quiere es potenciar las victorias, la solución es bien fácil, sólo tiene que mirar al patio del vecino: el Mundial de MotoGP.

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