Castilla y Barça At., en Segunda B

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Si se fijan bien, en los últimos 19 años todos los filiales que han descendido a Segunda B aportaron grandes jugadores. El Mallorca B tenía a Leo Franco, Martí, Luque o Tristán. El Atlético B, a Rubén Baraja, Sequeiros o Ram el Castilla que descendió con Míchel, a Negredo, Granero y De la Red, el Barcelona Atlético a Xavi y el Málaga B tiene hoy en día once jugadores repartidos por diferentes equipos de Primera y Segunda. ¡Casi nada!
No debería el Sevilla abandonar a su suerte al Sevilla Atlético. Es un equipo de Segunda División con todos los honores y a todos los efectos. Y no es fácil ascender a la División de Plata. Otros ilustres filiales como el Mestalla, Bilbao Athletic y Betis B llevan años luchando por regresar a Segunda. Un segundo equipo no tiene por qué ser una ruina. Puede ser rentable. Está claro que el Sevilla Atlético es el último clasificado. Y por eso, hay que pedir a su entrenador, Fermín Galeote y a sus jugadores que den el do de pecho. Creo que hay materia prima para salir adelante. El Sevilla tiene un filial en Segunda: el Real Madrid, Barça. Betis o Valencia, en Segunda B. Eso debería significar algo. ¿No les parece?



