El Zaragoza se sube otra vez al tren

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Triunfo solvente, claro, de equipo serio. Con un fútbol eficaz, como corresponde a la pegada del Zaragoza, y bien abrochado desde atrás, sin las dudas de otros partidos. Ayala, contundente, enérgico y también goleador, va diciendo cada vez más cosas, y esa es una buena noticia. El Zaragoza hizo lo más difícil enseguida, abrir la lata del Éibar a los tres minutos, y pudo jugar todo el partido a favor de corriente, sin prisas, sin murmullos, sin ansiedad, con el viento de cola. Ewerthon, otra vez en noche de gatillo, como escribían los clásicos, abrió la cuenta y cazó también el segundo justo antes de la hora. Fue un gran gol, un gol de funcionamiento colectivo, que gestaron entre Oliveira y Zapater, cocinó Jorge López con su bota de seda y cabeceó Ewerthon sin piedad. 'Ewergol' se eleva ahora, incluso, por encima de Oliveira y ya suma ocho dianas. Si un día flaquea uno, o no tiene su día, aparece el otro. Ahí está la diferencia, la diferencia que devolverá al Zaragoza a Primera.
Hablábamos antes de Ayala, un Ayala crepuscular, sí, pero un Ayala al que todavía le alcanza para imponerse en muchos partidos. Su presencia va mejorando a la defensa del Zaragoza, que por segundo partido consecutivo dejó su portería a cero. Además, el Ratón se elevó ayer sobre todos y engordó el marcador con una cabezazo marca de la casa. Con el gol que cerraba el partido y liquidaba definitivamente al voluntarioso Éibar. El Zaragoza volvió a ganar tres semanas después y ha dormido esta noche tercero a la espera de lo que haga hoy el Rayo. Eso es lo mejor.



