Yo digo Enrique Ojeda

Ganar sin oposición no es saludable

Enrique Ojeda
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Un conocido me dijo: "Si me apoyas, me presento, gano y de presidente cambio tanto la federación que en cuatro años no se reconoce". Le contesté: "Si quieres ganar olvídate de mí y centra tus esfuerzos sólo en un puñado de personas; lo que yo te pondere carece de trascendencia". Despreció el consejo por gratuito y se dedicó a ir de la Ceca a la Meca con su dominio de idiomas, sus relaciones internacionales, cercanía a patrocinadores y las ideas aprendidas en el extranjero. No revelaré quién es por discreción, porque se gastó un riñón en saraos, y porque perdió sin remisión.

El sistema de elección de presidente fue una revolución, pero a día de hoy el poder se ha hecho con las riendas. La elección no se dedice el día del voto, por más que se defienda que se gana en las urnas. En España los presidentes se cuecen con la elección de la Asamblea, donde la maquinaria ya instalada es un rodillo. El ejemplo, Emma Villacieros (golf), que se va por decisión propia, pero ganará su segundo. Que se proclamen presidentes por unanimidad, abre la caja de los tufillos; si desaparece la crítica se cae en la complacencia, y de ahí a la inanidad. Y eso, ni ahora ni nunca, parece lo acertado. Por eso, quizá sea hora de una nueva vuelta de tuerca al sistema electoral.

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