Esperando a un nuevo Madrid...
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Mendilibar lo tiene bien fácil. Le bastará con seguir las pautas tácticas de la Juve y del Real Unión para poner en jaque al Madrid. El proceso es conocido: presión a Guti y Sneijder, cerrar las vías de pase a Higuaín y salir en velocidad por las bandas para tumbar a la desajustada defensa blanca. Esta es la teoría. Sobre la pizarra, con una directrices concretas y echándole el valor de los chicos de Irún, la cosa debería ser sencilla para el Valladolid. Un par de aciertos de Goitom, unas carreras de Sesma y el buen hacer de Vivar Dorado y Pedro León tendría que bastar para ahogar a un Madrid por el que nadie daría un duro. Insisto, esta es la teoría.
Ahora consideremos la situación en la práctica: Schuster ha asumido el tirón de orejas, Calderón ha pegado un golpe en la mesa pidiendo unidad, Raúl se ha venido arriba e Higuaín sale sobre motivado metido en el papel de ángel salvador de la causa. Añadamos que Guti y Sneijder conocen lo que puede sucederles si no aparecen en Pucela y también Ramos, al que ya nadie le concede más tiempo de vuelta al planeta Tierra. Es decir, el Madrid llega a Zorrilla depurado, saneado, excitado. Se entiende, pues, que todo lo visto y vivido ante el Real Unión hacia atrás no debería repetirse en el campo. Se entiende, insisto, que Schuster y sus jugadores van a ser diferentes, agresivos, creativos y seguros en defensa. Entonces, todas las previsiones de Mendilibar han de ponerse en cuarentena. Lo mismo nada le vale... o sí.



