Plaza jugó de nuevo con fuego
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El Madrid de baloncesto ganó y de nuevo salvó una situación crítica. La derrota le hubiera supuesto caer a las posiciones de los equipos teloneros que juegan la Euroliga. Verbigracia, el Milán. El Milán lleva cuatro partidos y cuatro derrotas; en la liga italiana no va tan mal, porque peor es imposible, pero sus dos victorias y tres derrotas le acreditan como un equipo ramplón. Pues ante este equipo el Madrid estuvo al borde del caos: 64-69 a falta de 50 segundos. Plaza, otra vez, quiso jugar con fuego y se quemó. Fue, como ante el Joventut, la conjura de los jugadores con compromiso, más la garra, el talento y la genialidad de Llull, lo que le salvó de la quema que se preparaba en Vistalegre. Y que dé gracias también a la lesión de Sánchez.
Faltaban cinco minutos y el partido se había medio arreglado: 62-57. Dirigía el equipo Llull, que alternaba en la dirección del equipo con Sánchez, a quien estaba dando un baño: 7-0 en puntos y 3-0 en faltas provocadas. Sánchez sólo ganaba en asistencias por su buen inicio: 6-4. Pues va Plaza, sienta a Llull y saca a Sánchez. El equipo lo acusa y deja de anotar. Sánchez falla una bandeja y al caer se lastima. Tiene que salir Llull y se echa el equipo a la espalda. La remontada es épica. Plaza le debe una a Llull. A él y a todos los jugadores que tuvieron que ponerse a remar cuando hizo la gracia de sacar a Lazaros. Cuando Plaza le hizo jugar, el Madrid estaba en gracia: 21-12. Cuando le sacó del campo, el Milán había obtenido un parcial de 0-12.




