Cantera contra las crisis
La cantera es una esperanza y no es casualidad que la irrupción de los jóvenes coincida, con asombrosa frecuencia, con la pérdida de partidos y valores. Ocurrió con La Quinta del Buitre, que en 1983 vino a rescatar a un equipo deprimido, que no se había recuperado aún de la derrota en la final de la Copa de Europa de 1981, y sucedió de nuevo cuando debutó Raúl en 1994, después de las dos Ligas rendidas en Tenerife.
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La eliminación contra el Real Unión no es, desde luego, una hecatombe semejante. Sin embargo, señala un problema de compromiso y entusiasmo, también de cantera. Con Capello y Schuster como entrenadores, mientras la dirección deportiva recogía meritorios por el mundo, futbolistas como Negredo, Mata o Granero debían abandonar el club sin haber jugado un solo partido oficial con el primer equipo.
Perder a esos jugadores no sólo significó un perjuicio deportivo, sino que provocó un déficit de ilusión que hoy se acusa. Schuster no ha respetado los minutos de la cantera y pese a ello un canterano, Alberto Bueno, estuvo cerca de rescatarle en la Copa. Ojalá lo entienda a tiempo.



