Qué fácil es acusar e insultar cuando aún tienen cosas que ofrecer
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Qué fácil es decir que un jugador está acabado, que no sirve para nada o ponerle la etiqueta de ex futbolista. Qué sencillo es mirar a otro lado, ilusionarse con lo que viene sin valorar que con la ayuda de otros, posiblemente su equipo preferido no hubiera conseguido grandes cosas. Olvidar es algo muy sencillo en el egoísta mundo del fútbol, cuando echar la vista atrás te puede poner en el sitio, básicamente para refrescar la memoria y saber quién es quién en esta historia. Sancionado Dani Jarque, lesionado e injustamente olvidado Marc Torrejón y resituado Sergio Sánchez, la profundidad de la plantilla le lleva a Bartolomé Márquez a echar mano de Mari Lacruz. Del vasco se han dicho barbaridades e incluso hubo alguien que se atrevió a aseverar que estaba retirado de la práctica profesional. Lamentable. Evidentemente, para el vasco los años también pasan, pero esta temporada, por poner un ejemplo, cumplió con creces en el Bernabéu, cuando el tobillo de Nico Pareja dijo basta y al españolismose le activó su cagómetro particular.
Lo mismo sucede con Rufete. Qué tranquilos se quedan muchos cuando dicen que anda arrastrándose y que no puede correr, cuando la falta de minutos y otras elecciones no dejan demostrar que junto con Luis García fue el que mejores resultados obtuvo en los últimos tests físicos. Qué lo dejen competir y él sólo se encargará de demostrar la marcha que aún tiene.




