El curioso equilibrio del COI
Noticias relacionadas
No deja de ser curioso que una de las decisiones más importantes que se toman en el mundo cada cuatro años no esté en manos de un G-8 ni de un G-14 o de un G-20. No. La decisión de que una ciudad organice los Juegos Olímpicos la tienen 111 personas con nombres y apellidos a las que es imposible ponerlas de acuerdo y que además pueden votar lo que les dé la gana pues el voto es secreto. Y es decisión importantísima la que toman, porque estamos hablando, como dijo Gallardón analizando el impacto que hubieran supuesto los Juegos para Madrid en 2012, de una inversión de 9.929 millones de euros y otra adicional de 5.072 en el resto del país, y de unos ingresos que sólo por el impacto turístico reportarían 2.536 millones.
Llegar a comprender las razones por las cuales estas 111 personas deciden el futuro de una ciudad, y hasta de un país, resulta muy complejo. Todas las candidatas van a organizar unos grandes Juegos, en todas las ciudades les van a tratar como reyes, pero al final sólo una será la ganadora. Gallardón tiene un discurso lleno de vehemencia y optimismo. Sólo tiene que resultar convincente a la mitad más uno de esas 111 personas, repartidas 49 en Europa, 21 en Asia, 18 en América, 17 en África y 6 en Oceanía. Gallardón apela a los Juegos latinos y en ellos tenemos que confiar. El COI, no se sabe cómo, guarda un curioso equilibrio en sus decisiones, y equilibrio será no dar dos Juegos seguidos al mundo anglosajón. Así al menos descartaríamos un rival.




