Si Aranzubía es el mejor, malo... malo

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Me alegra que Aranzubía esté realizando una gran temporada. Se ha recuperado a un excelente guardameta y, sobre todo, se anula un posible debate sobre el papel de Aouate y Munúa, que sería gasolina de 98 octanos en un momento delicado como el actual. Con la portería en calma, Fabricio podrá jugar en Elche sin que nadie se rasgue las vestiduras y Dani tomarse un respiro. Eso sí, Lendoiro no puede volver a fallar en el mercado invernal, porque el conflicto de la portería es una bomba en potencia que se puede activar en cualquier instante.
El problema del buen momento de Aranzubía es que los mano a mano que resuelve no sirven para apuntalar victorias, ni un sensacional vuelo salva un punto en el último suspiro; está sirviendo para evitar derrotas de escándalo. Ante CSKA y Sporting el Depor cayó goleado 3-0 y de no ser por el portero riojano... bueno, mejor no pensarlo. El equipo ha entrado en combustión, porque a la maldición de los delanteros se han unido los defensas y la línea de creación (más difícil de cuantificar). Ahora le toca a Lotina decidir si el problema es de estructura o individual, porque algo hay que cambiar. Ya se sabe, cuando el mejor del once siempre es el portero, malo... malo.



