El Madrid duerme con su enemigo

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El pasado lunes, con los diez clamorosos errores de Clos Gómez en el Calderón todavía calientes en la mente del madridismo militante, se manejaba en el club una estrategia dura para plantar cara a Villar y sus acólitos: "Les debe molestar que intentemos ganar la Liga por tercera vez consecutiva, pero no callaremos y vamos a recurrir hasta el final la roja de Van Nistelrooy para que vean que no nos van a tapar la boca". Hasta ayer mismo, la dirección deportiva de Concha Espina mantenía esa enérgica actitud. Pero desde la Federación Española, en este caso Gaspar Rosety es el cordón umbilical entre la planta noble del Bernabéu y la de los despachos de Las Rozas, se dejó claro que un recurso ante el Comité de Apelación sería "una pérdida de tiempo".
Por eso el Madrid guardó en un cajón el recurso, sin darse cuenta de que esto puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Han cedido convencidos de que "nos deben una y más adelante nos la devolverán". Ingenuos. ¿De verdad piensan los hombres del presidente que antes de un Barça-Madrid perdonarían una sanción a Diarra para que jugase ante los azulgrana? Permítanme que piense que al Madrid se le ningunea desde Villar City. Que se lo cuenten a los amnistiados Ayala, Romero, Mostovoi, Cáceres, Baraja, Scaloni, Leo Franco, Ibagaza, Senna, Silva, Ricardo, Nené y Milito. El caso del nueve argentino del Zaragoza es el más clamoroso. Le expulsan en un partido de Copa ante el Pontevedra por dar una patada por detrás a un rival. El acta arbitral es casi una fotocopia exacta de la de Ruud. Como el Zaragoza jugaba cuatro días después con el Madrid, perdón asegurado. Con Ruud, ni intentarlo para no perder el tiempo. Doble vara de medir. O la misma. La del Villarato...



