¿A quién engaña la Euroliga?
Los clubes de baloncesto se han puesto a discutir sobre un nuevo formato de la Euroliga. Los grandes, liderados por el Tau, quieren una competición cerrada; los menos grandes, que se juegue como ahora, por méritos deportivos. La idea de la Euroliga me parece una aberración. La Euroliga, además, parece que no se da cuenta de su situación. ¿A quién quiere engañar? Si la ACB pasa por momentos delicados, los de la Euroliga son críticos. Quizá de ahí su huida hacia adelante.
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La Euroliga comenzó el pasado lunes con un solo partido para que todos los focos estuvieran puestos en él, y el Tau-Fenerbahçe tuvo una audiencia de 369.000 espectadores. Me dirán que eso sólo fue en España, pero ¿donde más se iba a ver el partido entonces?
Las audiencias de la Euroliga son catastróficas. Los partidos de la pasada temporada, jugando el Madrid, el Barcelona, el Tau y el Unicaja, dieron una audiencia media de 507.000 espectadores. Y eso que el Tau llegó a la Final Four. Y eso que estaba el Madrid. La presencia del Madrid resulta determinante para que las audiencias no resulten humillantes. Audiencia media de los partidos del Madrid: 682.000 espectadores. Audiencia de los partidos sin el Madrid: 358.000. Con esto, la Euroliga ni nadie va a ninguna parte. Si no hay cadenas que pujen por los derechos de televisión ni buenos patrocinadores, cualquier proyecto de la Euroliga está condenado. De tanto echar agua al vino con tanto partido de trámite se han cargado la competición.




