El Comunale sabe quién es 'Il Real'

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Le dice el gran Ruud a la compañera Colino que quiere meter un gol en una final que dé al Madrid una Champions. Lógica ambición, dado que es el único título grande que se le resiste al paisano de Rembrandt, cuyas joyas pictóricas se están exhibiendo estos días en la pinacoteca de El Prado. Pero si el martillo implacable de Van Nistelrooy no se ofende, le pediría que empiece por sembrar esta noche la primera semilla de la Décima metiéndole al austríaco Manninger uno de sus goles con silenciador: golpea con fiereza y la pelota rompe la malla sin que se entere el portero enemigo (Leo Franco todavía la está buscando...).
Para ambientarnos en otra gran velada europea del bicampeón de Liga, conviene resaltar lo importante de haber abandonado la nevera de Delle Alpi y jugarnos el honor con la Juve en el remodelado Comunale. ¡Qué buenos recuerdos! Sobre todo aquella fría noche del otoño de 1986. El Madrid de la Quinta en pleno momento de cocción. 1-0 en la ida, gol del Buitre, por supuesto. El tanto de Il bello Cabrini forzaba la prórroga y los penaltis. No olvido. Hugo Sánchez empezó la tanda errando, o parando Taconi, para ser más precisos. Pero a partir de ahí Buyo agigantó su leyenda rechazando los lanzamientos de Brio y Manfredonia, a los que se añadieron Butragueño, Valdano y Juanito marcando los suyos sin titubear. Favero falló el penalti definitivo al lanzarlo fuera. Buyo ya era un pulpo de mil brazos. Fue el aperitivo para la Séptima de Amsterdam. The Final.



