Un Niño histórico
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El corazón atlético no olvida y es generoso con sus ídolos. El Consejo ha sabido captar a la perfección el sentimiento colchonero dándole la insignia de oro y brillantes, la más alta distinción del club, a su jugador bandera del siglo XXI. Fernando Torres y el Atlético es un matrimonio muy bien avenido y que no tardará en volver a unir sus vidas.
Estoy seguro de que la grada tampoco va a fallar. Aunque sea de manera espontánea el Calderón se vendrá abajo cuando el Niño salte al césped, aunque sea defendiendo la camiseta del Liverpool. De bien nacidos es ser agradecidos, y Torres tiró de la nave cuando estábamos en el pozo de Segunda. El reconocimiento es más que justificado y hasta en el cambio a La Peineta se tendría que pensar algún tipo de placa para resaltar su amor a unos colores. Torres es un futbolista para la historia rojiblanca y todos los atléticos se lo reconocemos.




